viernes, 29 de abril de 2016
De 25.000 a 29.000 damnificados deja terremoto que golpeó a Ecuador
Entre 25.000 y 29.000 personas resultaron damnificadas por el terremoto de 7,8 grados de magnitud que azotó a Ecuador el 16 de abril, informó este viernes (29 de abril) el ministro de Defensa, Ricardo Patiño.
"Hay un trabajo enorme que hacer, hay aproximadamente entre 25.000 y 29.000 personas que han sido damnificadas", dijo el funcionario al canal Ecuavisa.
La Secretaría de Gestión de Riesgos señaló en su más reciente informe que el sismo dejó 659 muertos, 33 desaparecidos, 4.605 heridos y 22.421 personas en refugios y albergues instalados en las provincias costeras de Manabí (la más golpeada) y Esmeraldas.
Patiño indicó que las Fuerzas Armadas "están trabajando fundamentalmente en asegurar ahora la provisión de recursos para la alimentación urgente" de los afectados.
Agregó que los militares también asumieron la organización de albergues para que la "gente pueda mantenerse durante un buen tiempo, hasta que se construyan las nuevas viviendas".
Las autoridades estiman que cerca de 10.000 edificaciones quedaron totalmente destruidas o dañadas a causa del terremoto.
El terremoto tuvo su epicentro en el balneario de Pedernales (norte de Manabí), donde se registraron 171 fallecidos y cinco desaparecidos.
Manabí sufrió las mayores consecuencias del fuerte movimiento telúrico, con 645 muertos y 26 desaparecidos.
Sismo de magnitud 4,5 sacude Potosí sin causar daños
Un sismo de magnitud 4,5 en la escala abierta de Richter sacudió hoy la región boliviana de Potosí (suroeste), sin que por el momento se hayan reportado víctimas ni daños materiales, informó el Observatorio San Calixto.
El temblor se produjo a las 03:10 hora local (07:10 GMT) y su epicentro estuvo en la provincia potosina Antonio Quijarro, señaló en un comunicado la institución sismológica.
La zona del movimiento telúrico está a 66 kilómetros al sureste de la localidad de Quillacas, 73 kilómetros al norte del pueblo de Uyuni y 86 kilómetros al oeste del centro minero de Porco.
Debido a que el temblor se produjo a 274,5 kilómetros de profundidad es poco probable que el evento haya causado daños en la superficie, agregó el observatorio.
martes, 26 de abril de 2016
Buscan a responsables de malas construcciones
El presidente Rafael Correa llamó ayer a buscar a los responsables de las “construcciones de pésima calidad” que colapsaron en el potente sismo del 16 de abril en la costa ecuatoriana, con un saldo de 655 muertos, 17.000 heridos y casi 50 desaparecidos.
“Ahora viene la etapa de reconstrucción y reactivación, pero también, de responsabilidades. Cientos de vidas se han perdido por construcciones de pésima calidad. Ni siquiera se cumplieron las normas de construcción anteriores, mucho menos exigentes que las actuales”, escribió Correa en twitter.
“El país tiene que saber los nombres de quiénes por ahorrar unos centavos construyeron trampas mortales, así como de las autoridades que lo permitieron. No podemos dejar que esto en un año se olvide. Todo ciudadano debe preguntarse: ¿y si ocurriera aquí?, y exigir a su alcalde que se cumplan las normas de construcción”, agregó.
El sismo, de 7,8 grados y con epicentro en Pedernales (oeste) redujo a escombros populares zonas turísticas y destrozó unas 10.000 edificaciones total o parcialmente, bajo las que murieron centenares de personas.
Según el último balance oficial, el saldo es de 655 muertos, 17.638 heridos, 48 desaparecidos y 29.077 sin hogar.
“Ahora viene la etapa de reconstrucción y reactivación, pero también, de responsabilidades. Cientos de vidas se han perdido por construcciones de pésima calidad. Ni siquiera se cumplieron las normas de construcción anteriores, mucho menos exigentes que las actuales”, escribió Correa en twitter.
“El país tiene que saber los nombres de quiénes por ahorrar unos centavos construyeron trampas mortales, así como de las autoridades que lo permitieron. No podemos dejar que esto en un año se olvide. Todo ciudadano debe preguntarse: ¿y si ocurriera aquí?, y exigir a su alcalde que se cumplan las normas de construcción”, agregó.
El sismo, de 7,8 grados y con epicentro en Pedernales (oeste) redujo a escombros populares zonas turísticas y destrozó unas 10.000 edificaciones total o parcialmente, bajo las que murieron centenares de personas.
Según el último balance oficial, el saldo es de 655 muertos, 17.638 heridos, 48 desaparecidos y 29.077 sin hogar.
lunes, 25 de abril de 2016
El secreto de los edificios que no cayeron en Ecuador con el sismo
"Un terremoto siempre puede matar, también uno puede morir cruzando la calle, pero si cruza con los ojos cerrados corre más riesgos”.
El ingeniero Enrique García, experto en daño sísmico, consultado por BBC Mundo menos de 24 horas después del sismo de magnitud 7,8 en Ecuador, se refiere así a los problemas en el sector de la construcción que tuvieron una consecuencia directa en los más de 600 muertos que dejó el evento.
Tras sus primeras visitas a las zonas afectadas, el presidente Rafael Correa admitió que muchos edificios se habían derrumbado "por mala construcción”.
Correa recordó que tras los terremotos de Chile y de Haití, Ecuador implementó normas de construcción "mucho más fuertes”. De ahí surgió la Norma Ecuatoriana de Construcción (NEC).
Consultado por BBC Mundo, el ingeniero estructural Fabián Carrasco indicó que la norma ecuatoriana es buena, pero agregó que en el país no se cumplen ni los códigos ni las normas.
"Los permisos de construcción dependen de cada municipio. Algunos exigen la intervención de un ingeniero estructural a partir de un determinado número de pisos, otros no, pero esto sólo es en el estudio de los planos, luego no hay nadie que supervise la construcción”, dijo.
Para Enrique García, este es uno de los pecados de la construcción en Ecuador.
Manta
El puerto más importante de Ecuador presenta un aspecto desolador, con edificios emblemáticos en estado inservible, pero para un ingeniero estructural lo importante no es si un inmueble sufre daños irreparables o no; lo importante es que no se derrumbe y se lleve vidas en su caída.
Esto ocurrió con varias casas de Manta que simplemente cayeron sobre sí mismas o se inclinaron violentamente debido a que las bases no pudieron soportar a las plantas superiores.
BBC Mundo se detuvo frente a dos de estas construcciones –una casa particular y un local comercial– y consultó al arquitecto Fausto Cardoso sobre las posibles causas del colapso.
"A primera vista hay un peso muy grande en la parte superior y las estructuras no son lo suficientemente sólidas para sostenerla. El sentido común en zonas sísmicas indica que los elementos más pesados deben estar abajo y conforme vas elevando la construcción tienes que ir aligerando el peso”, comenta.
"Aquí vemos lo contrario: se colocan losas de hormigón arriba y estructuras frágiles abajo, en el medio columnas pequeñas que cumplen una función estética y no soportante. Se gasta mucho en los ornamentos del edificio, pero se descuida la seguridad”, añade.
El otro elemento clave es el uso adecuado de los materiales: una buena cantidad de hierro para la cohesión de la estructura y el uso de arena de minas o ríos, nunca de mar.
Pero al escuchar este último dato, muchos de los vecinos de la casa derrumbada señalaron que la mayoría de las casas de Manta obtenían su arena de las playas
Bahía de Caráquez
A la entrada al malecón se encuentra una casa antigua que estaba a punto de ser declarada bien patrimonial y aún se sostiene en pie. ¿Sus materiales? Madera y caña. "Estos elementos tienen la ventaja de ser muy livianos. Se mueven con el sismo y regresan a su posición original, disipando la energía”, señala el arquitecto Cardoso.
Canoa
En Canoa el hotel Royal Pacific ha perdido toda la planta baja debido al colapso de su estructura causando, según dice un vecino que vive en frente, la muerte de seis personas. "No podemos saber a ciencia cierta qué sucedió. Se nota que hay mucho hierro, pero el hierro y el hormigón no trabajaron juntos. El edificio se cayó sobre sí mismo, la estructura se mantuvo pero la base no resistió”, indicó Cardoso.
Pero a dos cuadras de este hotel se levanta otro que no presenta grietas, el Amalur.
"Mucha gente usa arena de la playa y es salina y se va comiendo el hierro. Nosotros usamos arena del río, lavada y tamizada. Mira el tamaño de nuestras columnas. Y sólo hemos levantado un piso. La base del hotel es de hormigón y la parte de arriba es madera y bambú”, explica la española Lorena Rojo, propietaria.
El terremoto de 7,8 grados sorprendió al vecino país
El sismo de magnitud 7,8 ocurrido frente a la costa ecuatoriana sorprendió a un país que en los últimos meses miraba con más desconfianza a sus volcanes en actividad que hacia las profundidades de la tierra.
"Sabíamos que podía ocurrir algo así en cualquier momento, la zona había tenido sismos con anterioridad pero la mayoría de la población no tenía ni idea qué hacer porque esto no ocurre frecuentemente”, reconoce Alexandra Alvarado, jefa del área de Sismología del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional del Ecuador.
La experta añade que Ecuador no puede compararse con países como Chile o Japón, donde -debido a una tasa de sismos mayor- se realizan constantes capacitaciones para preparar a los habitantes de las zonas en riesgo.
"Aquí se los capacita cada cinco u ocho años pero luego la gente se olvida. El último sismo que golpeó la región fue más al norte en el año 1979. Esperemos que la situación cambie y que aprendamos que esto puede ocurrir”, indicó Alvarado a BBC Mundo.
El sismo es el que pone en prueba la calidad constructiva de un país: "En este caso, algunas estructuras soportaron, otras no”, añadió.
Enrique García, ingeniero experto en sismología y estructuras sismo-resistentes, señaló que uno de los problemas que enfrenta el Ecuador es la falta de construcciones que cumplan con las normas indicadas para enfrentar este tipo de situaciones. El sismo dejó puentes, carreteras y edificios destruidos.
El balance que dejó el terremoto
Cifras El terremoto de 7,8 grados que sacudió al Ecuador el 16 de abril dejó hasta el momento 654 muertos y 58 desaparecidos, según el último balance del Gobierno.
Evento El sismo dejó 16.601 heridos y 25.640 albergados. El número de muertos que se reporta en Ecuador supera el de los terremotos de Chile en 2010 y Perú en 2007.
Los rescates de la esperanza Milagros tras el terremoto
Pablo Córdova, que trabajaba como recepcionista, fue rescatado tras permanecer bajo los escombros de un hotel de cinco pisos en Portoviejo, su esposa tenía en la sala de su casa un ataúd y preparaba el velorio.
“Soy al único que han encontrado vivo y creo que es un milagro. Dios me ayudó en todo momento”, asegura.
Relata que bajo sus piernas encontró una linterna y “la batería de mi viejo celular, que me duró porque lo apagaba, hasta que por fin el lunes encontré señal y pude llamar a decir que estaba vivo”, añadió.
Tres mujeres. Todo parecía perdido, tres días después del catastrófico terremoto, la mañana del pasado martes fueron rescatados varias personas con vida. Se trata de tres mujeres, que quedaron atrapadas en una edificación en la zona de Tarqui, en el puerto de Manta. Los rescatistas, que se mostraron dichosos por su logro, son los Bomberos de Quito, que trabajan en la zona en extenuantes jornadas.
La primera rescatada habló apenas fue extraída a la superficie. Se llama Katy, y no paraba de llorar y agradecer. Luego, en su cuenta de Twitter, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, dio cuenta de dos mujeres más rescatadas sanas y salvas, por parte de los bomberos del Distrito Metropolitano.
Bebió de su propia orina para sobrevivir. "Es un milagro", dijo Pablo Córdova, el carpintero rescatado tras pasar 47 horas bajo los escombros de un hotel derruido por el sismo en Ecuador, bebiendo su propia orina y temiendo morir por las máquinas que removían escombros, cuando ya su mujer le buscaba ataúd.
"Apártate que vamos a perforar", leyó Córdova en la pantalla del teléfono, casi dos días después de haber quedado atrapado cuando el edificio de cinco pisos en la histórica calle Pedro Gual de Portoviejo se desplomó por el potente sismo. Para sobrevivir, bebió su propia orina. "Me viraba y orinaba, cogía un poquito y me pasaba por los labios y me tomaba un poquito. Un poquito de eso tomaba y así pasé".
"Hicieron un huequito. A lo que uno me dio una botella con agua, yo me le prendí de la mano. Y comencé a llorar", agregó.
32 horas bajo escombros. También en Tarqui, bajo los escombros de un mercado fue rescatado un hombre con el nombre de Segundo, por los bomberos de Quito. Eber Arroyo, jefe del cuerpo de rescate, tuiteó el momento del rescate. Junto a él había dos personas más atrapadas, y los bomberos también lograron liberarlas. Había pasado cerca de 32 horas bajo los escombros.
Otra de las personas que logró ser rescatada con vida es un anciano de 82 años, que sobrevivió acurrucado bajo los escombros, junto a los populares almacenes Tía, en Pedernales. Se llama Cristóbal Mero, y permanece sin hablar, en estado de shock, aunque ha podido caminar sostenido por los rescatistas.
Niña rescatada después de 20 horas. Unas horas antes, una niña atrapada bajo un edificio fue rescatada con vida tras más de 20 horas en Pedernales. Ella quedó atascada en el edificio que estaba a un costado del municipio de Pedernales, en el centro de este cantón manabita.
Otras tres personas fueron rescatadas con vida en Tarqui, la denominada zona cero tras permanecer más de 120 horas entre los escombros que dejó el terremoto.
Sobrevivencia
El cuerpo resiste siete días bajo escombros
Estudio. Los expertos dicen que una persona sin heridas graves puede sobrevivir hasta una semana bajo los escombros, luego se debilita hasta el punto de perder la conciencia y ya no puede alertar a los rescatistas para pedir ayuda.
Récord. En 2005, una mujer sobrevivió 65 días en Pakistán, gracias a la comida podrida de la cocina tras un terremoto.
“Soy al único que han encontrado vivo y creo que es un milagro. Dios me ayudó en todo momento”, asegura.
Relata que bajo sus piernas encontró una linterna y “la batería de mi viejo celular, que me duró porque lo apagaba, hasta que por fin el lunes encontré señal y pude llamar a decir que estaba vivo”, añadió.
Tres mujeres. Todo parecía perdido, tres días después del catastrófico terremoto, la mañana del pasado martes fueron rescatados varias personas con vida. Se trata de tres mujeres, que quedaron atrapadas en una edificación en la zona de Tarqui, en el puerto de Manta. Los rescatistas, que se mostraron dichosos por su logro, son los Bomberos de Quito, que trabajan en la zona en extenuantes jornadas.
La primera rescatada habló apenas fue extraída a la superficie. Se llama Katy, y no paraba de llorar y agradecer. Luego, en su cuenta de Twitter, el alcalde de Quito, Mauricio Rodas, dio cuenta de dos mujeres más rescatadas sanas y salvas, por parte de los bomberos del Distrito Metropolitano.
Bebió de su propia orina para sobrevivir. "Es un milagro", dijo Pablo Córdova, el carpintero rescatado tras pasar 47 horas bajo los escombros de un hotel derruido por el sismo en Ecuador, bebiendo su propia orina y temiendo morir por las máquinas que removían escombros, cuando ya su mujer le buscaba ataúd.
"Apártate que vamos a perforar", leyó Córdova en la pantalla del teléfono, casi dos días después de haber quedado atrapado cuando el edificio de cinco pisos en la histórica calle Pedro Gual de Portoviejo se desplomó por el potente sismo. Para sobrevivir, bebió su propia orina. "Me viraba y orinaba, cogía un poquito y me pasaba por los labios y me tomaba un poquito. Un poquito de eso tomaba y así pasé".
"Hicieron un huequito. A lo que uno me dio una botella con agua, yo me le prendí de la mano. Y comencé a llorar", agregó.
32 horas bajo escombros. También en Tarqui, bajo los escombros de un mercado fue rescatado un hombre con el nombre de Segundo, por los bomberos de Quito. Eber Arroyo, jefe del cuerpo de rescate, tuiteó el momento del rescate. Junto a él había dos personas más atrapadas, y los bomberos también lograron liberarlas. Había pasado cerca de 32 horas bajo los escombros.
Otra de las personas que logró ser rescatada con vida es un anciano de 82 años, que sobrevivió acurrucado bajo los escombros, junto a los populares almacenes Tía, en Pedernales. Se llama Cristóbal Mero, y permanece sin hablar, en estado de shock, aunque ha podido caminar sostenido por los rescatistas.
Niña rescatada después de 20 horas. Unas horas antes, una niña atrapada bajo un edificio fue rescatada con vida tras más de 20 horas en Pedernales. Ella quedó atascada en el edificio que estaba a un costado del municipio de Pedernales, en el centro de este cantón manabita.
Otras tres personas fueron rescatadas con vida en Tarqui, la denominada zona cero tras permanecer más de 120 horas entre los escombros que dejó el terremoto.
Sobrevivencia
El cuerpo resiste siete días bajo escombros
Estudio. Los expertos dicen que una persona sin heridas graves puede sobrevivir hasta una semana bajo los escombros, luego se debilita hasta el punto de perder la conciencia y ya no puede alertar a los rescatistas para pedir ayuda.
Récord. En 2005, una mujer sobrevivió 65 días en Pakistán, gracias a la comida podrida de la cocina tras un terremoto.
Sube a 646 el número de muertos en Ecuador
Al cumplirse una semana del terremoto que estremeció la costa norte de Ecuador, el país sigue volcado en ayudar a los damnificados y reparar los daños, con la vista puesta en la reconstrucción de las áreas más afectadas.
Según el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el número de muertos por el terremoto de magnitud 7.8 ocurrido el pasado sábado se elevó a 646, mientras que aún hay 130 personas desaparecidas.
Añadió que han atendido a 12.492 personas que resultaron heridas en el terremoto, uno de los más fuertes de la historia del país andino, y puntualizó que 113 personas fueron rescatadas con vida y 26.091 están albergadas.
Correa, que ha anunciado que en las próximas horas suscribirá un decreto para declarar ocho días de luto nacional por las consecuencias del terremoto, dijo que el país ha afrontado lo más "triste" y "fuerte" que es el rescate de víctimas y fallecidos, pero apuntó que recién es el inicio pues falta la etapa de reconstrucción y reactivación, entre otros.
Subrayó que la gente afectada tiene angustia y sufrimiento porque se quedó sin trabajo, perdió sus casas y otras pertenencias, e incluso tiene sensación de inseguridad por las réplicas del terremoto que, según comentó, son ya casi 800, unas cuatro de ellas de seis grados de magnitud en la escala de Richter.
Distintos funcionarios desplazados en las zonas afectadas coordinan trabajos para restablecer totalmente los servicios de electricidad, agua potable y comunicaciones, así como el establecimiento de albergues para atender a los damnificados.
En ese sentido, Correa recordó que se deben construir albergues en los que los damnificados puedan permanecer varios meses, de ser necesario, conforme se avance en los trabajos de reconstrucción.
Según el presidente de Ecuador, Rafael Correa, el número de muertos por el terremoto de magnitud 7.8 ocurrido el pasado sábado se elevó a 646, mientras que aún hay 130 personas desaparecidas.
Añadió que han atendido a 12.492 personas que resultaron heridas en el terremoto, uno de los más fuertes de la historia del país andino, y puntualizó que 113 personas fueron rescatadas con vida y 26.091 están albergadas.
Correa, que ha anunciado que en las próximas horas suscribirá un decreto para declarar ocho días de luto nacional por las consecuencias del terremoto, dijo que el país ha afrontado lo más "triste" y "fuerte" que es el rescate de víctimas y fallecidos, pero apuntó que recién es el inicio pues falta la etapa de reconstrucción y reactivación, entre otros.
Subrayó que la gente afectada tiene angustia y sufrimiento porque se quedó sin trabajo, perdió sus casas y otras pertenencias, e incluso tiene sensación de inseguridad por las réplicas del terremoto que, según comentó, son ya casi 800, unas cuatro de ellas de seis grados de magnitud en la escala de Richter.
Distintos funcionarios desplazados en las zonas afectadas coordinan trabajos para restablecer totalmente los servicios de electricidad, agua potable y comunicaciones, así como el establecimiento de albergues para atender a los damnificados.
En ese sentido, Correa recordó que se deben construir albergues en los que los damnificados puedan permanecer varios meses, de ser necesario, conforme se avance en los trabajos de reconstrucción.
La desesperación cubre de tensión la ayuda a las víctimas
MÁS SISMOS
Por lo demás, de lo que sí pueden estar seguros los ecuatorianos es que el terremoto del sábado 16 de abril predice, que otros grandes terremotos volverán a sacudir la zona dentro de años.
La desesperación que cunde entre quienes lo perdieron todo en el terremoto comienza a desbordarse en la localidad ecuatoriana de Manta, donde los voluntarios deben realizar la entrega de ayudas escoltados por policías ante el encendido descontento de los supervivientes.
Una semana después del sismo que sacudió la costa norte de Ecuador, los supervivientes que perdieron sus casas han reunido lo poco que les queda en parques y terrenos al aire libre, donde pasan la noche bajo precarias construcciones de cartón.
Al salir el sol, se lanzan a la tarea más importante del día, conseguir alimentos y agua que les mantenga hidratados bajo los más de 30 grados que marca el termómetro y para ello pueden acudir a lugares fijos de entrega o recorrer su destrozado barrio a la espera de que lleguen las unidades móviles con ayuda.
En la primera opción les esperan filas kilométricas al sol, en la segunda, confían en que les llegue un paquete de alimentación, que contiene arroz, galletas, azúcar, leche en polvo, sal, fideos, lentejas, y maíz para que una familia pase un día.
Estos paquetes provienen de donaciones de empresas privadas o particulares y, según cifras registradas por fuentes de la Alcaldía de Manta, al día se entregan más de 1.300, especialmente en el sector de Tarqui, el más afectado.
Muchos de ellos se preparan en el patronato municipal, donde casi dos centenares de voluntarios trabajan frenéticamente y reúnen además ropa para donar, agua y colchonetas para pasar la noche. Al caer la tarde los envíos de ayuda salen en varias camionetas para Tarqui mientras a las puertas del recinto decenas de personas piden agua a gritos a los voluntarios.
Van escoltados por dos policías, una circunstancia que no evita que a su entrada en el sector los rodee una veintena de personas que, visiblemente enfadadas, les reclaman por no entregarles a ellos la carga.
"Nosotros dormimos en el piso y nadie nos da nada", reclama a gritos una de las víctimas.
Los voluntarios del patronato entregan lo que recolectan a quienes se apuntan a una lista con la que intentan asegurar que a cada familia le llegue un paquete de ayuda y no haya engaños, así que piden a quienes les rodean que se inscriban en ella y se alejan de allí.
Pero también al llamar por lista en otra zona de Tarqui se producen carreras, gritos, reclamos y algún empujón, y uno de los voluntarios, por megáfono, pide calma al exaltado grupo.
¡Por favor, nosotros tampoco hemos almorzado hoy, déjense ayudar", pide entre la algarabía.
Los voluntarios no son los únicos que reciben este estallido de tensión al entrar en la zona más afectada de Manta, como saben ya Rolando y su grupo de vecinos voluntarios llegados desde el sur de Guayaquil, donde recolectaron en su barrio lo que pudieron para ayudar a las víctimas.
"Hemos traído lo que es víveres, lo que es agua, lo principal que necesita la gente de Manta. Hemos traído ropa también", explica a Efe sobre la camioneta en la que han llegado y que, tras entrar en Tarqui, ha tardado cinco minutos en ser rodeada.
"¡Una sábana, que tengo una criatura!", pide una mujer, y los voluntarios de Rolando dudan, porque solo traen camisetas grandes, pero eso sirve y la entregan.
En diez minutos, solo les queda agua en la camioneta.
No lejos de allí está la única carpa de las fuerzas armadas con capacidad para hacer grandes acopios de alimentos, agua y medicinas.
Todo ello, que procede de varias entidades públicas, se prepara para abastecer a las camionetas que acuden a atender a otras zonas y albergues de la ciudad bajo la supervisión de Lizeth Miranda.
"Estamos haciendo inspecciones en barrios donde no ha llegado la ayuda. Estamos tratando de hacer las cosas bien y de llegar donde aún no ha llegado la ayuda", explica Miranda.
Lo que más entregan es agua, hasta "tres toneladas diarias" y las donaciones que más reciben son medicinas, agrega
El trabajo es largo, extenuante y a veces demoledor en el estado de ánimo, pues además del polvo se respira el dolor ajeno, más intenso conforme los días pasan y la esperanza de obtener buenas noticias se desvanece.
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