Tepco, la compañía operadora de la central nuclear de Fukushima, informó ayer de que se han hallado niveles inusualmente altos de elementos radiactivos en el agua del mar de zonas próximas a esa central japonesa.
Portavoces de la firma indicaron durante la madrugada haber detectado en una muestra que los niveles de yodo 131 son 126,7 veces superiores al límite establecido, mientras que los de cesio 134 son 24,8 veces por encima de los topes y los de cesio 137 se multiplican por 16,5 veces.
A pesar de todo, la gestora de la central indicó que tales niveles no representan riesgo para la salud humana, aunque sin embargo añadieron que harán una investigación sobre los productos marinos de esta zona y su consumo humano. Por el momento se desconocen las causas del aumento inusual de las concentraciones radiactivas, aunque se cree que pueden estar relacionados con la lluvia caída a lo largo del día en la zona y las operaciones masivas de rociado de agua sobre los reactores dañados de la central nuclear de Fukushima en el desesperado intento de reducir su temperatura para evitar una catástrofe.
MEJORANDO El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) aseguró ayer que la situación en la planta nuclear japonesa de Fukushima está mejorando, pero advirtió de que sigue siendo "muy grave".
Graham Andrew, asesor científico del organismo, dijo que existe una "continua mejora", aunque reconoció que "aún es demasiado temprano para decir que (la situación) deja de ser muy grave".
Los muertos.
Casi 22 mil
El número de muertos y desaparecidos por el terremoto y posterior tsunami que azotaron del 11 de marzo pasado el noreste de Japón llegó ayer a 21 mil 911, según el más reciente reporte de la Agencia de la Policía Nacional.
Los muertos son 8.928 en 12 diferentes prefecturas de la costa este y noreste del país, mientras que se ignora el paradero de 13 mil 262 personas en seis diferentes entidades.
Identificación
Se ha logrado la identificación de 4 mil 80 de las víctimas fatales, y los cuerpos de 2 mil 900 de ellas han sido entregados a sus familias.
Albergues
Al menos 340 mil personas, la mayoría en las cercanías de la planta nuclear de Fukushima I, han sido trasladadas a 2 mil 070 albergues que han sido instalados en 16 prefecturas.
Yoshihiro Murai, gobernador de Miyagi, la prefectura más afectada dijo que la prioridad es brindar ayuda a las personas que perdieron sus viviendas y que viven ahora en los albergues.
Informó que envió una carta al primer ministro Naoto Kan para solicitarle ayuda para la reconstrucción.
Indicó que entregó la carta a un enviado del jefe de gobierno, debido a que Kan se vio obligado a cancelar la visita que tenía prevista para esta lunes a Ishinomaki debido al mal tiempo que reina en la zona.
En Miyagi, Sendai, ha dado cabida a unas 14 mil personas, las cuales se refugiaron en escuelas primarias.
martes, 22 de marzo de 2011
Otro seísmo de 6,3 grados Richter sacude de nuevo el noreste de Japón
Un seísmo de 6,3 grados en la escala abierta de Richter, con epicentro en el Océano Pacífico, sacudió hoy de nuevo el noreste de Japón, sin que se haya informado de daños, indicó la Agencia Meteorológica nipona.
El terremoto, que se sintió también en Tokio, se produjo a las 18.19 hora local (09.19 GMT) y su epicentro se situó frente a las costas de la provincia de Fukushima, a una profundidad de diez kilómetros bajo el lecho marino.
El seísmo tuvo una intensidad de 4 en la escala japonesa cerrada de 7, que se centra en la extensión de las zonas afectadas más que en la intensidad del temblor.
La Agencia Meteorológica de Japón había advertido hoy de la posibilidad de nuevos temblores en el noreste del país, con una intensidad de hasta 7 grados en la escala de Richter y el riesgo de desatar alertas de tsunami.
El organismo explicó que el seísmo de 9 grados Richter que el día 11 de marzo asoló el noreste del país puede registrar réplicas en una vasta zona e instó a las provincias afectadas a no bajar la guardia.
Desde ese gran terremoto, Japón ha registrado cerca de 600 réplicas, el 10 por ciento de ellas con una magnitud superior a los 4 grados en la escala nipona.
El terremoto del día 11, que fue seguido de un devastador tsunami, ha causado más de 9.000 muertos y 12.600 desaparecidos, según el último recuento de la Policía.
También ha provocado una crisis nuclear en la planta de Fukushima, donde los operarios, bomberos y miembros de las Fuerzas de Auto Defensa tratan de controlar los seis reactores de la central en medio de elevados niveles de radiactividad.
El terremoto, que se sintió también en Tokio, se produjo a las 18.19 hora local (09.19 GMT) y su epicentro se situó frente a las costas de la provincia de Fukushima, a una profundidad de diez kilómetros bajo el lecho marino.
El seísmo tuvo una intensidad de 4 en la escala japonesa cerrada de 7, que se centra en la extensión de las zonas afectadas más que en la intensidad del temblor.
La Agencia Meteorológica de Japón había advertido hoy de la posibilidad de nuevos temblores en el noreste del país, con una intensidad de hasta 7 grados en la escala de Richter y el riesgo de desatar alertas de tsunami.
El organismo explicó que el seísmo de 9 grados Richter que el día 11 de marzo asoló el noreste del país puede registrar réplicas en una vasta zona e instó a las provincias afectadas a no bajar la guardia.
Desde ese gran terremoto, Japón ha registrado cerca de 600 réplicas, el 10 por ciento de ellas con una magnitud superior a los 4 grados en la escala nipona.
El terremoto del día 11, que fue seguido de un devastador tsunami, ha causado más de 9.000 muertos y 12.600 desaparecidos, según el último recuento de la Policía.
También ha provocado una crisis nuclear en la planta de Fukushima, donde los operarios, bomberos y miembros de las Fuerzas de Auto Defensa tratan de controlar los seis reactores de la central en medio de elevados niveles de radiactividad.
lunes, 21 de marzo de 2011
CHERNOBYL: EL PEOR RECUERDO DE UNA EXPLOSIÓN NUCLEAR
La central nuclear ucraniana de Chernobyl fue escenario el 26 de abril de 1986 de la mayor catástrofe nuclear de la historia.
Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de esta central nuclear, produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsado, materiales radiactivos y/o tóxicos que se estimó fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación inmediata de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en, al menos, 13 países de Europa central y oriental.
Después del accidente, se inició un proceso masivo de descontaminación, contención y mitigación que desempeñaron aproximadamente 600,000 personas denominadas liquidadores en las zonas circundantes al lugar del accidente y se aisló un área de 30 kilómetros cuadrados alrededor de la central nuclear conocida como Zona de alienación, que sigue aún vigente. Sólo una pequeña parte de los liquidadores se vieron expuestos a altos índices de radiactividad.
Los trabajos de contención sobre el reactor afectado evitaron una segunda explosión de consecuencias dramáticas que podría haber dejado inhabitable toda Europa.
Dos personas, empleados de la planta, murieron como consecuencia directa de la explosión esa misma noche y 31 en los 3 meses siguientes. 1,000 personas recibieron grandes dosis de radiación durante el primer día después del accidente, 200,000 personas recibieron alrededor de 100 mSv, 20,000 cerca de 250 mSv y algunos 500 mSv.
En total, 600,000 personas recibieron dosis de radiación por los trabajos de descontaminación posteriores al accidente. 5,000,000 de personas vivieron en áreas contaminadas y 400,000 en áreas gravemente contaminadas. Hasta hoy no existen trabajos concluyentes sobre la incidencia real, y no teórica, de este accidente en la mortalidad poblacional.
Tras prolongadas negociaciones con el gobierno ucraniano, la comunidad internacional financió los costes del cierre definitivo de la central, completado en diciembre de 2000. Inmediatamente después del accidente se construyó un "sarcófago", para aislar el exterior del interior, que se ha visto degradado en el tiempo por diversos fenómenos naturales por lo que corre riesgo de desplomarse. Desde 2004 se lleva a cabo la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor. El resto de reactores de la central están cerrados.
OTROS EFECTOS
Poco después del accidente varios países europeos instauraron medidas para limitar el efecto sobre la salud humana de la contaminación de los campos y los bosques. Se eliminaron los pastos contaminados de la alimentación de los animales y se controlaron los niveles de radiación en la leche. También se impusieron restricciones al acceso a las zonas forestales, a la caza y a la recolección de leña, bayas y setas. Más de 20 años después las restricciones siguen siendo aplicadas en la producción, transporte y consumo de comida contaminada por la radiación para impedir su entrada en la cadena alimentaria.
Chernobyl: una tierra desolada
En la zona de 30 kilómetros alrededor del reactor había unas 94 aldeas y las ciudades de Pripyat y Chernobyl. Actualmente, tras la masiva evacuación de la población, sólo queda un puñado de pueblitos (si aún pueden llamarse así) y la pequeña urbe de Chernobyl, donde hay unas 7.000 personas, es decir, menos de 5 por ciento de lo que había en 1986, según el portal BBCmundo.
La tierra de la región tiene tanta radiación que sólo será dentro de cientos de años cuando podría estar libre de contaminación. Pero pese a esta situación, hay quienes han regresado a sus antiguas casas viejas y haciendo caso omiso de los peligros en la zona, han vuelto a cultivar el suelo.
"No entiendo por qué si han inventado cosas como los teléfonos celulares no han podido inventar algo para eliminar la radiación", dice a BBC Mundo María Grigovna, una señora octogenaria que vive en la aldea de Parishev, a escasos kilómetros del reactor, que hace 25 años explotó y devastó el lugar.
Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de esta central nuclear, produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior. La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsado, materiales radiactivos y/o tóxicos que se estimó fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación inmediata de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en, al menos, 13 países de Europa central y oriental.
Después del accidente, se inició un proceso masivo de descontaminación, contención y mitigación que desempeñaron aproximadamente 600,000 personas denominadas liquidadores en las zonas circundantes al lugar del accidente y se aisló un área de 30 kilómetros cuadrados alrededor de la central nuclear conocida como Zona de alienación, que sigue aún vigente. Sólo una pequeña parte de los liquidadores se vieron expuestos a altos índices de radiactividad.
Los trabajos de contención sobre el reactor afectado evitaron una segunda explosión de consecuencias dramáticas que podría haber dejado inhabitable toda Europa.
Dos personas, empleados de la planta, murieron como consecuencia directa de la explosión esa misma noche y 31 en los 3 meses siguientes. 1,000 personas recibieron grandes dosis de radiación durante el primer día después del accidente, 200,000 personas recibieron alrededor de 100 mSv, 20,000 cerca de 250 mSv y algunos 500 mSv.
En total, 600,000 personas recibieron dosis de radiación por los trabajos de descontaminación posteriores al accidente. 5,000,000 de personas vivieron en áreas contaminadas y 400,000 en áreas gravemente contaminadas. Hasta hoy no existen trabajos concluyentes sobre la incidencia real, y no teórica, de este accidente en la mortalidad poblacional.
Tras prolongadas negociaciones con el gobierno ucraniano, la comunidad internacional financió los costes del cierre definitivo de la central, completado en diciembre de 2000. Inmediatamente después del accidente se construyó un "sarcófago", para aislar el exterior del interior, que se ha visto degradado en el tiempo por diversos fenómenos naturales por lo que corre riesgo de desplomarse. Desde 2004 se lleva a cabo la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor. El resto de reactores de la central están cerrados.
OTROS EFECTOS
Poco después del accidente varios países europeos instauraron medidas para limitar el efecto sobre la salud humana de la contaminación de los campos y los bosques. Se eliminaron los pastos contaminados de la alimentación de los animales y se controlaron los niveles de radiación en la leche. También se impusieron restricciones al acceso a las zonas forestales, a la caza y a la recolección de leña, bayas y setas. Más de 20 años después las restricciones siguen siendo aplicadas en la producción, transporte y consumo de comida contaminada por la radiación para impedir su entrada en la cadena alimentaria.
Chernobyl: una tierra desolada
En la zona de 30 kilómetros alrededor del reactor había unas 94 aldeas y las ciudades de Pripyat y Chernobyl. Actualmente, tras la masiva evacuación de la población, sólo queda un puñado de pueblitos (si aún pueden llamarse así) y la pequeña urbe de Chernobyl, donde hay unas 7.000 personas, es decir, menos de 5 por ciento de lo que había en 1986, según el portal BBCmundo.
La tierra de la región tiene tanta radiación que sólo será dentro de cientos de años cuando podría estar libre de contaminación. Pero pese a esta situación, hay quienes han regresado a sus antiguas casas viejas y haciendo caso omiso de los peligros en la zona, han vuelto a cultivar el suelo.
"No entiendo por qué si han inventado cosas como los teléfonos celulares no han podido inventar algo para eliminar la radiación", dice a BBC Mundo María Grigovna, una señora octogenaria que vive en la aldea de Parishev, a escasos kilómetros del reactor, que hace 25 años explotó y devastó el lugar.
Fukushima: una bomba de tiempo
Fukushima está en alerta nuclear. En tres de sus seis reactores se teme que el núcleo con el combustible se esté fundiendo y se piensa que la vasija de contención de dos de ellos está dañada. Además, el combustible gastado que estaba en las piscinas del almacenaje está fuera de control o desaparecido. Damos algunas claves para entender cómo se ha llegado a esta situación y lo que puede suponer que continúe.
* ¿Qué tipo de combustible se usa?
De los seis reactores, cinco utilizan óxido de uranio. El reactor número 3, sin embargo, emplea una mezcla de uranio y plutonio conocida como MOX. Este reactor preocupa a los técnicos porque es un material más letal y que se funde más fácilmente.
* ¿Cómo funciona la planta?
La central usa una tecnología llamada reactor de agua en ebullición o BWR (Boiling Water Reactor), que es la misma de las centrales españolas de Garoña y Cofrentes. Garoña es un modelo idéntico al reactor 1 de Fukushima. Los construyó General Electric y abrieron en 1971. El combustible o núcleo del reactor se calienta dentro de una vasija llena de agua y protegida por una estructura llamada de contención. El combustible alcanza hasta 2.000 grados y hace hervir el agua. El vapor es conducido por tuberías hasta una turbina que genera electricidad.
* ¿Cómo se mantiene el sistema?
El mecanismo es como una olla. Para que el proceso sea estable hay que controlar la presión, el vapor y la temperatura. El combustible debe estar tapado por agua para que no se sobrecaliente.
*¿Cómo empezó todo?
Los edificios resistieron al sismo y al tsunami, pero se dañó el abastecimiento eléctrico del exterior. La central activó entonces el sistema de emergencia autónomo, pero la inundación lo estropeó. Sin electricidad, fallaron los sistemas de refrigeración y los núcleos empezaron a sobrecalentarse. Se recurrió al agua del mar para evitarlo, pero no bastó.
* ¿Qué ocurre cuando el núcleo empieza a calentarse?
El sistema se desestabiliza. En el núcleo hay muchos materiales. Está el combustible de uranio o plutonio y las vainas de metal de circonio que lo protegen. También están las barras de control, hechas de yoduro de boro, un material que frena las reacciones atómicas. Además, hay acero y cemento. Cuando sube la temperatura, todos esos materiales reaccionan sin control. A altas temperaturas el vapor oxida los metales con rapidez. Las vainas se deterioran y el combustible libera partículas radiactivas volátiles. Además, el proceso de oxidación libera hidrógeno, que es explosivo.
* ¿Qué ha pasado en los núcleos?
En los reactores 1, 2 y 3 ha habido explosiones de hidrógeno y escapes de vapor con esas partículas volátiles. También se han hecho liberaciones controladas de gases para disminuir la presión.
* ¿Cuál es el parte de daños?
En las vasijas 1, 2 y 3 el combustible está expuesto al aire y el agua sólo cubre hasta la mitad. Esto hace que el proceso de calentamiento del combustible avance. Puede llegar a alcanzar 3.000 grados. El núcleo se convierte en una amalgama de materiales. El uranio o el plutonio, a miles de grados, quedan revestidos de acero y cemento. Como una brasa atómica, es muy difícil enfriarlo. Además, aumenta el riesgo de que la estructura de contención, que es la barrera clave de protección, no aguante y se abra liberando el contenido. De hecho, en los reactores 1 y 2 se cree que esa estructura de contención ha sido dañada y puede tener fugas. Por encima de la estructura de contención está el edificio en sí de la central. Están muy dañados los del 1, 3 y 4 y bastante tocado el del 2.
* ¿Puede haber un Chernobyl?
Al parecer no. La diferencia con Chernobyl es que aquel reactor no tenía estructura de contención. Cuando el núcleo se descontroló saltó por los aires y destrozó el edificio exterior liberando casi todo el contenido. Esto incluía materiales volátiles y las partículas pesadas del combustible. La nube alcanzó miles de metros lo que ayudó a su dispersión a larga distancia. En Fukushima, la presencia de estructuras de contención es clave. Si resisten, se evitará el mal mayor al estilo Chernobyl. Sin embargo, los técnicos creen que quedan todavía muchos días de lucha para evitar la fusión completa del material radiactivo. Y que seguirá habiendo fugas.
* ¿Qué pasa con las piscinas?
Es un gran problema extra. El combustible gastado durante años se guardaba en la central de Fukushima en piscinas situadas en la parte alta del edificio del reactor. El combustible gastado mantiene un calor residual de cientos de grados y debe estar tapado con agua para enfriarlo. Tiene una altísima radiactividad. En el reactor 4 la piscina está sin agua y el combustible ha empezado a calentarse. Lo mismo ocurre en la piscina 3. Y se ignora el estado de las piscinas del reactor 1 del 2.
* ¿Qué sustancias se han emitido?
Han salido las partículas más ligeras. Gases nobles como el kriptón y el radón y elementos como el yodo, el cesio, el estroncio, el rutenio y el tritio. La radiación ha alcanzado en algunos instantes 400 milisieverts / hora, 400 veces más de la dosis anual recomendada.
* ¿Qué tipo de combustible se usa?
De los seis reactores, cinco utilizan óxido de uranio. El reactor número 3, sin embargo, emplea una mezcla de uranio y plutonio conocida como MOX. Este reactor preocupa a los técnicos porque es un material más letal y que se funde más fácilmente.
* ¿Cómo funciona la planta?
La central usa una tecnología llamada reactor de agua en ebullición o BWR (Boiling Water Reactor), que es la misma de las centrales españolas de Garoña y Cofrentes. Garoña es un modelo idéntico al reactor 1 de Fukushima. Los construyó General Electric y abrieron en 1971. El combustible o núcleo del reactor se calienta dentro de una vasija llena de agua y protegida por una estructura llamada de contención. El combustible alcanza hasta 2.000 grados y hace hervir el agua. El vapor es conducido por tuberías hasta una turbina que genera electricidad.
* ¿Cómo se mantiene el sistema?
El mecanismo es como una olla. Para que el proceso sea estable hay que controlar la presión, el vapor y la temperatura. El combustible debe estar tapado por agua para que no se sobrecaliente.
*¿Cómo empezó todo?
Los edificios resistieron al sismo y al tsunami, pero se dañó el abastecimiento eléctrico del exterior. La central activó entonces el sistema de emergencia autónomo, pero la inundación lo estropeó. Sin electricidad, fallaron los sistemas de refrigeración y los núcleos empezaron a sobrecalentarse. Se recurrió al agua del mar para evitarlo, pero no bastó.
* ¿Qué ocurre cuando el núcleo empieza a calentarse?
El sistema se desestabiliza. En el núcleo hay muchos materiales. Está el combustible de uranio o plutonio y las vainas de metal de circonio que lo protegen. También están las barras de control, hechas de yoduro de boro, un material que frena las reacciones atómicas. Además, hay acero y cemento. Cuando sube la temperatura, todos esos materiales reaccionan sin control. A altas temperaturas el vapor oxida los metales con rapidez. Las vainas se deterioran y el combustible libera partículas radiactivas volátiles. Además, el proceso de oxidación libera hidrógeno, que es explosivo.
* ¿Qué ha pasado en los núcleos?
En los reactores 1, 2 y 3 ha habido explosiones de hidrógeno y escapes de vapor con esas partículas volátiles. También se han hecho liberaciones controladas de gases para disminuir la presión.
* ¿Cuál es el parte de daños?
En las vasijas 1, 2 y 3 el combustible está expuesto al aire y el agua sólo cubre hasta la mitad. Esto hace que el proceso de calentamiento del combustible avance. Puede llegar a alcanzar 3.000 grados. El núcleo se convierte en una amalgama de materiales. El uranio o el plutonio, a miles de grados, quedan revestidos de acero y cemento. Como una brasa atómica, es muy difícil enfriarlo. Además, aumenta el riesgo de que la estructura de contención, que es la barrera clave de protección, no aguante y se abra liberando el contenido. De hecho, en los reactores 1 y 2 se cree que esa estructura de contención ha sido dañada y puede tener fugas. Por encima de la estructura de contención está el edificio en sí de la central. Están muy dañados los del 1, 3 y 4 y bastante tocado el del 2.
* ¿Puede haber un Chernobyl?
Al parecer no. La diferencia con Chernobyl es que aquel reactor no tenía estructura de contención. Cuando el núcleo se descontroló saltó por los aires y destrozó el edificio exterior liberando casi todo el contenido. Esto incluía materiales volátiles y las partículas pesadas del combustible. La nube alcanzó miles de metros lo que ayudó a su dispersión a larga distancia. En Fukushima, la presencia de estructuras de contención es clave. Si resisten, se evitará el mal mayor al estilo Chernobyl. Sin embargo, los técnicos creen que quedan todavía muchos días de lucha para evitar la fusión completa del material radiactivo. Y que seguirá habiendo fugas.
* ¿Qué pasa con las piscinas?
Es un gran problema extra. El combustible gastado durante años se guardaba en la central de Fukushima en piscinas situadas en la parte alta del edificio del reactor. El combustible gastado mantiene un calor residual de cientos de grados y debe estar tapado con agua para enfriarlo. Tiene una altísima radiactividad. En el reactor 4 la piscina está sin agua y el combustible ha empezado a calentarse. Lo mismo ocurre en la piscina 3. Y se ignora el estado de las piscinas del reactor 1 del 2.
* ¿Qué sustancias se han emitido?
Han salido las partículas más ligeras. Gases nobles como el kriptón y el radón y elementos como el yodo, el cesio, el estroncio, el rutenio y el tritio. La radiación ha alcanzado en algunos instantes 400 milisieverts / hora, 400 veces más de la dosis anual recomendada.
Radioactividad: una amenaza para humanos
En Tokio se respira tensión y miedo. Existe nerviosismo ante la posibilidad de que la radiactividad de la central de Fukushima llegue a la capital. Mientras, el mundo está alerta por los efectos que pueda tener en los seres humanos.
Y es que el terremoto y posterior tsunami, ocurrido el 11 de marzo en Japón, ha ocasionado la explosión de cuatro de los seis reactores nucleares de Fukushima. Aunque todavía no se llega a niveles de desastre, los problemas en la planta nuclear de Fukushima en Japón han puesto en alerta al mundo ante la posibilidad de un escape de radiación que pueda afectar la salud de las personas. ¿Cuáles son exactamente estos riesgos? ¿Por qué hay tanto temor?
Según expertos, los átomos pueden volverse radiactivos cuando están inestables. Elementos como el uranio, que se usan comúnmente en las plantas nucleares, no tienen una forma estable en la naturaleza y son siempre radiactivos. En este estado, los núcleos de los átomos pasan por un proceso de desintegración, durante el cual se libera mucha energía. Esta energía incluye rayos gamma, neutrones, electrones y partículas alfa y beta que son disparadas a través del espacio.
LOS EFECTOS
Dependiendo de la dosis de radiación que reciba la persona, el efecto puede ir desde daños leves a la piel, vómitos, caer en coma y hasta la muerte.
La radiación daña el ADN de las células, pudiendo tener efectos como mutaciones o generar cáncer. Algunos de estos daños pueden ser recuperados, mientras que otras veces no.
La radiación no afecta a todas las personas de la misma forma, y el efecto está determinado por la dosis, el tiempo de exposición y la distancia a la fuente de la radiación.
¿Qué material es el que está saliendo de la planta de Fukushima, y qué efectos tiene?
Distintos combustibles nucleares pueden producir diferentes elementos radiactivos, con diferentes efectos tóxicos. Por el momento se cree que gases como el xenón y kriptón se estarían liberando, junto con isótopos de yodo 131, cesio, estroncio, telurio y rubidio.
El xenón y kriptón no son absorbidos por el cuerpo, de modo que tienen poco efecto sobre la salud. Sin embargo, el yodo y el cesio sí son más dañinos.
La tiroides humana absorbe yodo para crear hormonas. Si la glándula comienza a absorber yodo 131, que emite rayos beta, puede dañar el ADN causando cáncer de la tiroides. Después del desastre de Chernobyl en Ucrania en 1986, más de 6.000 personas desarrollaron cáncer a la tiroides, probablemente por beber leche contaminada cuando niños. Por alguna razón desconocida, el yodo 131 no parece afectar a los adultos.
Las autoridades japonesas repartieron pastillas de yodo para los niños ante esta emergencia. La idea es saturar a la tiroides de este elemento de modo que ésta no absorba el yodo radiactivo.
Por otro lado está el cesio 137, que es mucho más difícil de erradicar que el yodo. Los niveles ambientales de este elemento todavía son altos en Europa después de Chernobyl. En algunos lugares de Inglaterra está prohibido comer ovejas, mientras que en otras partes no se pueden comer los hongos. La exposición al cesio no ha sido relacionada directamente con un problema de salud en específico, aunque puede provocar náuseas, vómitos, hemorragias y daños celulares dependiendo de la concentración y tiempo de exposición.
El estroncio, en tanto, es absorbido por el cuerpo como si fuera calcio, y se deposita en los huesos por años, irradiando al organismo desde adentro, causando cáncer u otros problemas de salud.
Otros isótopos pueden demorar miles de años en desaparecer del medioambiente, contaminando en ese tiempo la tierra, a los animales y las plantas, lo que es uno de los peores efectos de estos accidentes.
Los que están más en riesgo en este momento son los trabajadores de la planta de Fukushima, que están muy cerca de la fuente de radiación y que podrían ser gravemente afectados por ésta. El resto de la población ha sido evacuada a distancias seguras.
LA RADIACIÓN
¿Cómo se mide la radiación? La radiactividad se mide en términos de cuántos átomos se desintegran espontáneamente cada segundo. Se han desarrollado distintos instrumentos para detectar distintos tipos de radiación.
Cuando se habla de exposición de personas a la radiación, la unidad de medida que se utiliza son los sieverts, que miden el efecto biológico en el cuerpo.
Los humanos siempre hemos estado expuestos a la radiactividad del ambiente, ya sea por fuentes naturales o artificiales. Como promedio, una persona recibe entre 2,4 y 10 milisieverts al año por rayos cósmicos, el sol y otros. Una persona que trabaja con material radiactivo recibe en promedio 50 milisieverts de radiación. Una radiografía de rayos X impacta con 0,02 milisieverts, mientras que una tomografía agrega 8 milisieverts. Ninguno de esos exámenes dura mucho tiempo – con una exposición más prolongada podría resultar más peligroso.
También, aunque altas dosis de radiación pueden causar cáncer, en la terapia contra el cáncer se usa radiación en altas dosis, aunque focalizada en los tumores y durante poco tiempo.
Todavía es muy pronto para saber cuál será el efecto de la liberación de radiación de Fukushima, ya que no están todavía demasiado claros los niveles que hay en la atmósfera y no sabemos aún cuál será el desenlace de la crisis por la que está pasando la planta.
OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asegurado a El País de España, que "por el momento, aunque esto podría cambiar, los riesgos para la salud de la población son pequeños".
"El contexto actual no representa un peligro inmediato, ni a medio o largo plazo (10-15 años), para la población", opina también Ted Lazo, responsable de Radioprotección y Residuos en la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE.
A pesar de las explicaciones, un tanto esperanzadoras por parte de la OMS, el miedo a la radiactividad es mayor, y más ahora que los reactores de Fukushima, en su totalidad, no han podido ser controlados.
Últimos informes señalan que las radiaciones en la central de Fukushima, seriamente dañada por el terremoto y el tsunami, son extremadamente altas, según la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU.
Y es que el terremoto y posterior tsunami, ocurrido el 11 de marzo en Japón, ha ocasionado la explosión de cuatro de los seis reactores nucleares de Fukushima. Aunque todavía no se llega a niveles de desastre, los problemas en la planta nuclear de Fukushima en Japón han puesto en alerta al mundo ante la posibilidad de un escape de radiación que pueda afectar la salud de las personas. ¿Cuáles son exactamente estos riesgos? ¿Por qué hay tanto temor?
Según expertos, los átomos pueden volverse radiactivos cuando están inestables. Elementos como el uranio, que se usan comúnmente en las plantas nucleares, no tienen una forma estable en la naturaleza y son siempre radiactivos. En este estado, los núcleos de los átomos pasan por un proceso de desintegración, durante el cual se libera mucha energía. Esta energía incluye rayos gamma, neutrones, electrones y partículas alfa y beta que son disparadas a través del espacio.
LOS EFECTOS
Dependiendo de la dosis de radiación que reciba la persona, el efecto puede ir desde daños leves a la piel, vómitos, caer en coma y hasta la muerte.
La radiación daña el ADN de las células, pudiendo tener efectos como mutaciones o generar cáncer. Algunos de estos daños pueden ser recuperados, mientras que otras veces no.
La radiación no afecta a todas las personas de la misma forma, y el efecto está determinado por la dosis, el tiempo de exposición y la distancia a la fuente de la radiación.
¿Qué material es el que está saliendo de la planta de Fukushima, y qué efectos tiene?
Distintos combustibles nucleares pueden producir diferentes elementos radiactivos, con diferentes efectos tóxicos. Por el momento se cree que gases como el xenón y kriptón se estarían liberando, junto con isótopos de yodo 131, cesio, estroncio, telurio y rubidio.
El xenón y kriptón no son absorbidos por el cuerpo, de modo que tienen poco efecto sobre la salud. Sin embargo, el yodo y el cesio sí son más dañinos.
La tiroides humana absorbe yodo para crear hormonas. Si la glándula comienza a absorber yodo 131, que emite rayos beta, puede dañar el ADN causando cáncer de la tiroides. Después del desastre de Chernobyl en Ucrania en 1986, más de 6.000 personas desarrollaron cáncer a la tiroides, probablemente por beber leche contaminada cuando niños. Por alguna razón desconocida, el yodo 131 no parece afectar a los adultos.
Las autoridades japonesas repartieron pastillas de yodo para los niños ante esta emergencia. La idea es saturar a la tiroides de este elemento de modo que ésta no absorba el yodo radiactivo.
Por otro lado está el cesio 137, que es mucho más difícil de erradicar que el yodo. Los niveles ambientales de este elemento todavía son altos en Europa después de Chernobyl. En algunos lugares de Inglaterra está prohibido comer ovejas, mientras que en otras partes no se pueden comer los hongos. La exposición al cesio no ha sido relacionada directamente con un problema de salud en específico, aunque puede provocar náuseas, vómitos, hemorragias y daños celulares dependiendo de la concentración y tiempo de exposición.
El estroncio, en tanto, es absorbido por el cuerpo como si fuera calcio, y se deposita en los huesos por años, irradiando al organismo desde adentro, causando cáncer u otros problemas de salud.
Otros isótopos pueden demorar miles de años en desaparecer del medioambiente, contaminando en ese tiempo la tierra, a los animales y las plantas, lo que es uno de los peores efectos de estos accidentes.
Los que están más en riesgo en este momento son los trabajadores de la planta de Fukushima, que están muy cerca de la fuente de radiación y que podrían ser gravemente afectados por ésta. El resto de la población ha sido evacuada a distancias seguras.
LA RADIACIÓN
¿Cómo se mide la radiación? La radiactividad se mide en términos de cuántos átomos se desintegran espontáneamente cada segundo. Se han desarrollado distintos instrumentos para detectar distintos tipos de radiación.
Cuando se habla de exposición de personas a la radiación, la unidad de medida que se utiliza son los sieverts, que miden el efecto biológico en el cuerpo.
Los humanos siempre hemos estado expuestos a la radiactividad del ambiente, ya sea por fuentes naturales o artificiales. Como promedio, una persona recibe entre 2,4 y 10 milisieverts al año por rayos cósmicos, el sol y otros. Una persona que trabaja con material radiactivo recibe en promedio 50 milisieverts de radiación. Una radiografía de rayos X impacta con 0,02 milisieverts, mientras que una tomografía agrega 8 milisieverts. Ninguno de esos exámenes dura mucho tiempo – con una exposición más prolongada podría resultar más peligroso.
También, aunque altas dosis de radiación pueden causar cáncer, en la terapia contra el cáncer se usa radiación en altas dosis, aunque focalizada en los tumores y durante poco tiempo.
Todavía es muy pronto para saber cuál será el efecto de la liberación de radiación de Fukushima, ya que no están todavía demasiado claros los niveles que hay en la atmósfera y no sabemos aún cuál será el desenlace de la crisis por la que está pasando la planta.
OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha asegurado a El País de España, que "por el momento, aunque esto podría cambiar, los riesgos para la salud de la población son pequeños".
"El contexto actual no representa un peligro inmediato, ni a medio o largo plazo (10-15 años), para la población", opina también Ted Lazo, responsable de Radioprotección y Residuos en la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE.
A pesar de las explicaciones, un tanto esperanzadoras por parte de la OMS, el miedo a la radiactividad es mayor, y más ahora que los reactores de Fukushima, en su totalidad, no han podido ser controlados.
Últimos informes señalan que las radiaciones en la central de Fukushima, seriamente dañada por el terremoto y el tsunami, son extremadamente altas, según la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU.
El Gobierno desmantelará la central nuclear de Fukushima
Japón cerrará y desmantelará la central nuclear de Fukushima Daiichi tras el accidente que ha afectado estas instalaciones por el terremoto y tsunami del día 11, informó ayer el portavoz del Ejecutivo nipón, Yukio Edano. Edano aseguró en su comparecencia diaria de la tarde para informar de la crisis que “observando la situación objetivamente está claro” que las instalaciones no serán reutilizadas. Fukushima Daiichi, en el este de Japón y a unos 250 kilómetros al norte de Tokio, se cerraría una vez se hayan controlado las fugas y las altas temperaturas que desestabilizan los peligrosos núcleos de los reactores.
Ésta es la primera vez que el Gobierno habla públicamente sobre el futuro de las instalaciones, en torno a las cuales se ha establecido un perímetro de evacuación de 20 kilómetros.
La planta sigue sufriendo problemas en la mayoría de sus seis reactores, pese a que las unidades 5 y 6 ya tienen acceso a electricidad para activar sus sistemas de refrigeración, y el reactor 2 fue conectado hoy a la corriente eléctrica a la espera de que pueda ser enfriado con sus bombas de agua.
Esto permite cierta tranquilidad en la planta de Fukushima Daiichi, pese a que el reactor 3 preocupa a los expertos de Tepco, operadora de la central, ya que la presión en la vasija de contención del núcleo podría seguir incrementándose.
Por el momento, Tepco considera que la presión se ha estabilizado y que liberarán presión hacia la piscina de supresión en la base del reactor, aunque si la operación no reduce el peligro cerca del núcleo liberarán vapor radiactivo a la atmósfera para evitar un mal mayor.
En tanto, el reporte oficial de las víctimas del sismo y tsunami se agravó: los datos de la Policía nacional sobre la cantidad de muertos y desaparecidos subieron a 8.450 y 12.931, respectivamente. En la prefectura de Miyagi la Policía local estimó que puede haber 15.000 víctimas.
Ésta es la primera vez que el Gobierno habla públicamente sobre el futuro de las instalaciones, en torno a las cuales se ha establecido un perímetro de evacuación de 20 kilómetros.
La planta sigue sufriendo problemas en la mayoría de sus seis reactores, pese a que las unidades 5 y 6 ya tienen acceso a electricidad para activar sus sistemas de refrigeración, y el reactor 2 fue conectado hoy a la corriente eléctrica a la espera de que pueda ser enfriado con sus bombas de agua.
Esto permite cierta tranquilidad en la planta de Fukushima Daiichi, pese a que el reactor 3 preocupa a los expertos de Tepco, operadora de la central, ya que la presión en la vasija de contención del núcleo podría seguir incrementándose.
Por el momento, Tepco considera que la presión se ha estabilizado y que liberarán presión hacia la piscina de supresión en la base del reactor, aunque si la operación no reduce el peligro cerca del núcleo liberarán vapor radiactivo a la atmósfera para evitar un mal mayor.
En tanto, el reporte oficial de las víctimas del sismo y tsunami se agravó: los datos de la Policía nacional sobre la cantidad de muertos y desaparecidos subieron a 8.450 y 12.931, respectivamente. En la prefectura de Miyagi la Policía local estimó que puede haber 15.000 víctimas.
Filipinas implanta un sistema de alerta de desastres naturales al móvil
Un nuevo dispositivo para ordenadores portátiles y teléfonos 'blackberry' permite alertar de desastres naturales en el archipiélago, indicó hoy la ONG filipina Negocios Filipinos para el Progreso Social.
El proyecto se basa en un sistema de envío de mensajes de texto que avisará de tifones, tormentas tropicales, tsunamis, desprendimientos de tierra y terremotos en la provincia de Leyte del Sur, al sudeste de Filipinas, una de las zonas más afectadas por este tipo de desastres.
"Elegimos esta provincia porque es una de las diez más afectadas por desastres naturales en el país", indicó la ONG en un comunicado.
El sistema de envío de mensajes permite a las autoridades locales recibir las alertas y difundirlas a la población en pocos segundos en caso de que se avecine una catástrofe natural.
El proyecto, que tiene un coste de 200.000 dólares, ha sido financiado por el Banco Mundial y por una compañía de telecomunicaciones del archipiélago.
Filipinas es uno de los países más afectados cada año por desastres naturales debido a la gran incidencia de tifones durante la temporada de lluvias y a la gran actividad sísmica, ya que el archipiélago se asienta sobre el llamado "anillo de fuego" del Pacífico.
El proyecto se basa en un sistema de envío de mensajes de texto que avisará de tifones, tormentas tropicales, tsunamis, desprendimientos de tierra y terremotos en la provincia de Leyte del Sur, al sudeste de Filipinas, una de las zonas más afectadas por este tipo de desastres.
"Elegimos esta provincia porque es una de las diez más afectadas por desastres naturales en el país", indicó la ONG en un comunicado.
El sistema de envío de mensajes permite a las autoridades locales recibir las alertas y difundirlas a la población en pocos segundos en caso de que se avecine una catástrofe natural.
El proyecto, que tiene un coste de 200.000 dólares, ha sido financiado por el Banco Mundial y por una compañía de telecomunicaciones del archipiélago.
Filipinas es uno de los países más afectados cada año por desastres naturales debido a la gran incidencia de tifones durante la temporada de lluvias y a la gran actividad sísmica, ya que el archipiélago se asienta sobre el llamado "anillo de fuego" del Pacífico.
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